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ADIESTRAMIENTO BÁSICO |
| Antes de seguir adelante debemos diferenciar tres conceptos: educación, adiestramiento y obediencia. Mientras que por educación entendemos el acatamiento de una serie de normas de convivencia, que requieren un comportamiento pasivo en el perro; el adiestramiento, por el contrario, es la realización de forma activa de una serie de ejercicios. La obediencia, por su parte, se basa en las medidas de presión que hay que adoptar para conseguir los objetivos perseguidos. Lo primero que debe conocer el perro antes de lograr la disciplina básica, son una serie de comandos de guía y control, elementales e imprescindibles para poder progresar en el manejo del perro. Estas voces son utilizadas para conseguir la máxima concentración posible por parte del perro hacia nosotros. No debemos realizar ejercicio alguno si no tenemos la atención del animal. Si necesitamos el uso de voces represivas, dejaremos de utilizarlas en cuanto veamos evidentes signos de sumisión, o atención, para inmediatamente utilizar voces de animo como "muy bien" o incluso de liberación si pensamos que es necesario. De esta forma fijaremos aun más el significado de las mismas. COMANDOS DE GUÍA Y CONTROL. Nombre del perro: Se usa para llamar la atención del perro, es la medida de presión por excelencia y es el primer paso en la disciplina. Se usara siempre antes de cualquier comando, nunca después. Se puede repetir tantas veces como sea necesario, hasta conseguir su atención. Nunca se dará comando alguno hasta que se consiga la atención del perro. "Muy bien": Se refuerza al perro con estas palabras, siempre que ejecute bien lo ordenado. Relaja la tensión que supone el estar sometido a la disciplina. El echo de premiar con estas palabras al perro, no supone el abandono del ejercicio realizado. "Vamos", "Corre": Libera al perro del ejercicio en si, a modo de premio, terminando la disciplina e iniciándolo al juego. "Oye", "Shuuu": Reprime de forma suave al perro, frenando su acción, ayudando a su control. Puede mostrar algunos signos de temor o sumisión, nunca debe huir. "No":Reprime cualquier acción no deseada, no importando que acuse miedo, ansiedad o cualquier manifestación de nerviosismo. Se debe usar lo menos posible puesto que usando el nombre debe ser suficiente. COMANDOS DE EJECUCIÓN.
Se utilizan para hacer que el perro realice determinados ejercicios. Se
utilizaran solo una vez y siempre después del nombre si el, perro no
está pendiente. En caso de que el perro no obedezca, indica que el perro
no esta atento, por tanto utilizaremos una llamada de atención con su
nombre hasta conseguir la atención del animal. Los comandos básicos de
ejecución son: METODOLOGÍA DEL ADIESTRAMIENTO. Entramos en la parte eminentemente practica del adiestramiento. Vamos a ver la forma de ejecutar los cinco ejercicios de la disciplina básica. No debemos olvidar que contamos con la ayuda de la voces de guía y que si fuera necesario le enseñaremos al perro su significado. Deseo y evitación, como ya hemos dicho, son la base para lograr que el perro se predisponga a realizar el ejercicio. La presión, que se efectúa sobre los instintos, empuja al perro a la acción. El nombre del perro debe ser la chispa, el interruptor de presiones que lo mantengan expectante, atento y sorprendido; para conseguirlo debemos actuar de la misma manera que se le enseña a una persona. El nombre, no se olvide, antecederá siempre a algún acto de sumo interés o desagrado, en definitiva, requiere siempre la atención inmediata. La incertidumbre por no saber que es lo que prosigue al nombre es lo que mantiene viva la atención. Para conseguir la atención a través del nombre se puede operar de la forma siguiente. Primero diremos el nombre con tono sorpresivo, acompañándolo de pequeños sonidos extraños (siseo, silbidos, chasquidos con los dedo, palmadas.....) hasta conseguir la mirada del perro. En caso de que no fuera suficiente con estas ayudas, procederemos a causarle pequeñas molestias (soplarle en la orejas, pequeños cosquis, tirones de correa.......)para conseguir de esta forma su atención. Cuando el perro nos mire le premiaremos con un "muy bien", siempre y cuando continúe mirándonos. Si mantiene fija la mirada lo liberaremos con "Vamos" y jugaremos con el. Si baja la mirada antes de la liberación, volveremos a comenzar el ejercicio. Sentado. Es el primer ejercicio de la disciplina básica, y es la base del resto de los ejercicios. Con él se iniciaran todas las sesiones a modo de calentamiento y así conseguir su concentración. Este ejercicio se inicia situando al perro a nuestra izquierda y con la seguridad de tener su atención. Estando pendientes de nosotros le indicaremos que se siente. Una vez escuchada la orden "sienta" tensaremos hacia nosotros la correa con la mano derecha de forma suave y progresiva, a la vez que con la mano izquierda le ayudaremos presionándole la grupa. En cuanto el perro se siente se aflojara la tensión de la correa, observando que continua en la posición, en ese momento aprovecharemos para conseguir su atención con el nombre, premiándole ("muy bien") y liberándolo jugando con él ("corre", "vamos"). Poco a poco iremos suprimiendo la ayuda física de presionarle en la grupa para, por último, suprimir la tensión de la correa. Repetiremos de tres a cinco veces el ejercicio por sesión, y dos o tres veces diarias durante cinco días. Esta rutina de repeticiones es válida para todos los ejercicios, no llegando nunca a trabajar más que algunos minutos por sesión. Tumbado. Una vez que nuestro perro sepa sentarse, podremos empezar con el ejercicio de tumbarse. Para ello, una vez realizado el calentamiento como anteriormente describimos y con el perro sentado, con la mano derecha indicamos la dirección del suelo agachándonos al tiempo que tiramos de forma suave de la correa cogida en corto con la mano izquierda y damos la voz de "tumba". Una vez el perro se tranquilice en esta posición lo acariciamos dándole al mismo tiempo la voz de "muy bien" para después de una pausa, liberarlo y jugar con él, utilizando el comando "vamos, corre". Quieto. Este ejercicio lo utilizaremos para dejar al perro sentado o tumbado. Una ve que nuestro perro tenga claro, por lo menos, el ejercicio de sentado, podremos comenzar a mantenerlo en esta posición bajo el comando "quieto". El primer paso seria darle la voz de "quieto" y mantenernos quietos sin acariciarlo durante unos instantes, seguidamente lo acariciamos con las palabras "muy bien". El tiempo de espera se ira aumentando de forma progresiva y observando que nuestro amigo se muestra tranquilo durante este tiempo. A continuación nos colocamos frente a el y repetimos las caricias, para posteriormente comenzar a separarnos paso a paso repitiéndole la orden y los halagos en cada uno de los pasos. Para terminar lo recogeremos de forma que nuestro amigo se quede a nuestra izquierda. Acariciamos, premiamos, llamamos su atención, liberamos y jugamos. Si el perro se levantara o se moviese, la orden a usar sería la de sentarse o tumbarse de la manera mas rápida posible y a modo de corrección, nunca como castigo. En esta corrección, el tono de voz a de ser imperativo pero no agresivo. Junto. Lo usamos para que el perro camine a nuestro lado. Debemos recordar que necesitamos las voces de apoyo (nombre y "muy bien"), para mantener la atención del perro, dado que el tiempo de duración del ejercicio suele ser largo. Si lo que queremos es que el perro pasee, usaremos el comando "despacio" con el que se pretende que el perro no tire de la correa y no se vea obligado a prestar atención. Si en los ejercicios anteriores no hemos tenido problemas, en este seguro que tampoco los tendremos. La manera de realizarlo será sumamente sencilla. Al comando de "junto" y una vez que el perro se encuentre sentado a nuestra izquierda y atento, partiremos con seguridad y confianza hacia un punto fijo previamente establecido, cogiendo la correa por su extremo y despreocupándonos de él mientras este se encuentre detrás nuestra. Cuando nos alcance, lo felicitaremos con "muy bien" de forma continua y muy alegre y siempre que mantenga esta posición. Cuando nos adelante, daremos media vuelta de forma que lo dejemos atrás y volveremos a invitarle a que nos alcance con el comando "junto". Tras unos pasos bien colocado, pararemos para ordenarle "sentado", premiarlo, llamar su atención, liberarlo y jugar con él. Aquí. Lo usamos para que el perro acuda rápidamente a nuestro encuentro, exigiéndole con el comando "sienta" que se siente cuando llegue, esperando un nuevo comando. Para este ejercicio contaremos con la colaboración de un ayudante. Este nos retendrá el perro mientras nosotros salimos corriendo unos 15 o 20 metros alejándonos y llamándolo intensamente por su nombre, luego nos pararemos de frente y le daremos la voz de "aquí" al tiempo que el ayudante corre con el perro a nuestro encuentro. En cuanto llegue, lo cogemos por la correa, lo felicitaremos y correremos con el jugando hasta el punto de partida, para repetirlo dos o tres veces más. En una segunda fase el guía ya no se alejara corriendo, sino que lo hará andando con el perro quieto bajo una orden, aunque todavía necesite ayuda. Por ultimo, se le exigirá disciplina mientras su dueño se aleja y cuando el perro llegue, de manera que deberá sentarse con orden antes de recibir premio y juego. Terminado este ejercicio podemos decir que tenemos controlado a nuestro perro. El resto solo será realizar más o menos practicas para coger experiencia y poder corregir de forma rápida y precisa los pequeños errores que queden. Siempre sin olvidar que solo castigaremos la falta de atención, y ayudaremos con gestos, palabras o incluso físicamente las posibles dudas que pueda tener nuestro perro.
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